Desertron, el colisionador de partículas más grande del mundo

Desertron, o conocido oficialmente como Superconducting Super Collider (SSC), iba a ser el acelerador de partículas más grande jamás construido. Con una circunferencia de anillo planificada, o túnel, de 54,1 millas (87,1 kilómetros) y una energía de 20 TeV por protón, habría superado con creces el récord actual del Gran Colisionador de Hadrones del CERN en Suiza, que tiene una circunferencia de anillo de 17 millas (27 kilómetros) y energía de 6,5 TeV por protón.

La idea de un súper colisionador de enormes proporciones se discutió formalmente por primera vez en 1.976. A mediados de la década de 1980, el Departamento de Energía de los Estados Unidos revisó el proyecto y, posteriormente, comenzó la construcción en el condado de Ellis, Texas. A finales de 1.993, cuando se canceló el proyecto, se habían excavado ya 17 pozos y abierto 14,6 millas (23,5 kilómetros) de túnel, mientras que ya se habían gastado 2 mil millones de dólares.

Hubo muchos motivos para la cancelación del proyecto, siendo el principal el coste estratosférico. Mientras que en 1.987 al Congreso se le dijo que el proyecto podría completarse por 4,4 mil millones de dólares, la cantidad se estimó más tarde cercana a los 12 mil millones de dólares. Al mismo tiempo el congreso estaba tratando de recortar gastos en general y el presidente Clinton nunca apoyó realmente el proyecto. Además de esto, muchos físicos opuestos argumentaron que el proyecto era irracionalmente costoso, incluso por la cantidad de conocimiento que podría generar. Finalmente, con la caída de la Unión Soviética se puso fin a la necesidad de demostrar que la ciencia estadounidense era superior.

La cancelación del proyecto Desertron, aparte de un contratiempo para la investigación científica, también causó una leve recesión en la parte sur del metroplex Dallas-Fort Worth. Las instalaciones principales del colisionador fueron traspasadas al condado de Ellis, que intentó varias veces vender la propiedad. Finalmente en 2.006 se vendió a un grupo inversor. En 2.012, la empresa química Magnablend compró la propiedad contra cierta oposición de la comunidad local.






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