Sedes olímpicas de Río, abandonadas 6 meses después

6 meses. Ese es el tiempo que tardaron en abandonarse las instalaciones olímpicas de Río de Janeiro.

Parece que Río no aprendió ninguna lección de Atenas, Pekín y Sochi, ciudades que construyeron una gran cantidad de instalaciones deportivas para albergar los Juegos Olímpicos sin tener planes sólidos sobre el futuro.

Pero no fue solo la falta de planificación. Brasil ya estaba en una crisis económica mientras se llevaban a cabo los Juegos Olímpicos, y la situación no había mejorado. Simplemente no había suficiente dinero para mantener, o incluso proteger, las instalaciones olímpicas, incluso si se hablaba del popular estadio de Maracaná.

Una vez habiendo sido el estadio más grande del mundo, Maracaná se quedó vacío y sin uso cuando los clubes nacionales y las autoridades discutieron sobre quién tendría que ser el responsable de sus mantenimiento, sin llegar a un acuerdo. Y aunque es propiedad del gobierno del estado de Río de Janeiro, los funcionarios dejaron de pagar por el mantenimiento y la seguridad del mismo. Según informes de los medios y varias fotos publicadas, el estadio de Maracaná fue saqueado, e incluso sus cables fueron robados.

El Parque Olímpico de Río, que ahora es propiedad de la ciudad de Río, ha permanecido desierto desde el final de los Juegos Paralímpicos, ya que la ciudad no pudo encontrar un nuevo operador. De manera similar, el campo de golf olímpico de 19 millones de dólares de Río se abandonó, ya que el coste de mantenimiento era demasiado alto para la ciudad.






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